Ser emprendedor

El emprendedor puede nacer de tres situaciones muy dispares, en primer lugar, la más común, un hobbie que comienza dando unos pequeños fondos y que pretende ser transformado en una pequeña empresa.

 

En segundo lugar, puede tratarse de una persona con una trayectoria en un determinado ámbito, que desea abrir su propio negocio y dar el salto de trabajador a emprendedor.

 

Por último lugar, y también menos común, aquellas personas que tienen una idea para un nuevo negocio que pretenden desarrollar bien a modo de inversión o bien para tener un negocio a parte del que ya tienen.

 

En relación con el primer caso, es muy habitual la falta de recursos y el miedo a una inversión que no vaya a ninguna parte o caiga en saco roto. Por estos motivos, incentivados por la creencia, en la mayoría de los casos errónea, de que “mi negocio no necesita ser estético”, “mi negocio no tiene que estar en un lugar visible” o “ya tengo una clientela que puede darme los frutos que necesito”, la gente suele abrir un negocio realizando escasamente una limpieza y una decoración básica, lo que comúnmente entendemos como un “lavado de cara”.

 

Esto, salvo en contadas ocasiones, es la tumba profesional de un negocio que, aun no habiendo arrancado, y estando sólo en nuestra mente como un proyecto, ha mermado notoriamente sus posibilidades de éxito.

 

Casi con toda seguridad, el producto o servicio que pretendemos ofrecer, no se vincula con esa imagen de un local poco visible, sin carácter, mal iluminado y con un cartel que raramente provoca un interés del cliente potencial. Nuestro local, ha de estar en un lugar visible, las redes sociales no lo hacen todo y aunque el boca a boca funcione si damos un buen servicio, siempre será más rápido si la gente lo ve y podemos captar nuevos clientes que simplemente pasen por delante de nuestra fachada. Nuestro local debe estar a la altura de nuestro producto, aunando un concepto sólido y bien estructurado mediante un análisis de la imagen de marca e interiorismo adecuado para el negocio y el público al que nos dirigimos.

 

Si creemos en lo que hacemos, hemos de apostar por ello. Todos estos factores multiplicarán las opciones de éxito. No pienses que puedes empezar con un local y conforme vaya funcionando ir creciendo, pues la primera imagen es fundamental, y las posibilidades de crecimiento con una “mala imagen” son mucho menores y más lentas.

 

Una buena inversión es fundamental para el Éxito. En Senza estamos orgullosos del crecimiento experimentado por todos nuestros clientes.

 

Francisco Jesús Flores

 

 

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